jueves, 30 de junio de 2011

Historias

Escribe tu historia 

¿Tienes una pareja del mismo sexo? ¿vives en pareja y tienes hij@s? ¿eres lesbiana, gay, bisexual o transgenerista? Escribe tu historia o un texto apoyando el matrimonio igualitario y la publicaremos en el blog. Envíala a matrimonioigualitario@colombiadiversa.org.


Comunicado de prensa de la Iglesia Fraternidad de la Amistad en Medellín sobre el pronunciamiento de la Corte Constitucional sobre el Matrimonio Igualitario

COMUNICADO
SÍ AL MATRIMONIO IGUALITARIO:
PRONUNCIAMIENTO DE PERSONAS LGBTI CRISTIANAS DEL PAÍS

Las personas LGBTI que vivimos nuestra espiritualidad en las diferentes iglesias y  confesiones cristianas, hemos recibido con gran estupor el comunicado conjunto de los jerarcas de las Iglesias Ortodoxa, Católica, Episcopal – Comunión Anglicana, Metodista y del Consejo Evangélico de Colombia, donde ellos se manifiestan en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo.

Se trata del intento de sectores reaccionarios de las Iglesias de frenar los cambios jurídicos que regularían las realidades que muchos de nosotros vivimos ya, y que nos permitirían acceder al ejercicio pleno de nuestros derechos constitucionales. Este intento nos llena de indignación, la cual se hace aun mayor cuando en el mismo se invocan “las enseñanzas del Evangelio de Cristo” para intentar mantener un estado de
cosas injusto y que ejerce violencia institucional y estructural contra las personas LGBTI, mientras se dice hipócritamente “condenar con  behemencia todo eventual acto de maltrato social o de violencia.”

No se pueden invocar las Sagradas Escrituras con el propósito de perpetuar la discriminación y la exclusión de algunos seres humanos. Es necesario interpretar todos los textos bíblicos a la luz del proyecto de Jesús, es decir desde la acogida del reino de Dios; el cual busca recrear a la humanidad y a toda la creación para hacer la PAZ, por medio de la práctica incondicional del amor, derribando así todas las fronteras levantadas por los sectores dominantes de la sociedad.

Nosotros, que hacemos parte de aquellos que no “sufren tendencias homosexuales” sino que gozamos de una orientación y de una identidad sexual diversa, desconocemos la pretensión de que la familia nuclear, fruto del devenir histórico del mundo occidental, y fuertemente marcada en su estructura, roles y funciones por el patriarcado, la heteronormatividad y el imperativo capitalista de producciónreproducción, sea la única expresión válida de la vivencia familiar de los valores del Reino de Dios en nuestras comunidades cristianas y en la sociedad en general.

Por eso esperamos confiados que la Corte Constitucional – independientemente del nombre que sea dado a la unión – haga efectivo el principio constitucional según el cual todos los ciudadanos somos iguales ante la ley. Así mismo, esperamos que la Corte normalice la situación jurídica de los hijos menores de edad que hacen parte de familias homoparentales – y de los que llegarán a serlo –, de manera que, viendo
reconocida legalmente su familia, puedan gozar plenamente de los derechos
contemplados en la constitución colombiana, sin restricciones que, de hecho, niegan los principios y las disposiciones constitucionales.

Medellín, julio 26 de 2011.
Fraternidad de la Amistad
http://fraternidaddelaamistad.tk/


La historia de Diana (recibida el 18 de julio de 2011)

Mi nombre es Diana, por motivos de estudio, vivo en España desde hace dos años. Hace uno conocí a una chica maravillosa, que ahora es mi novia. Es una mujer muy especial, al verla casi que automáticamente aparece una sonrisa en mi rostro. No entiendo porque la mayoría de personas se sienten a gusto poniendo nombres y etiquetas. No se supone que el mayor objetivo de nuestra existencia es la felicidad? No entiendo en que puede afectar a otra persona el que yo comparta mi vida con una mujer, una mujer que llena mi ser, que me apoya en los momentos difíciles, que celebra conmigo cuando las cosas salen bien.  Acaso no tenemos derecho a la felicidad solo porque tenemos una orientación sexual diferente? Apoyo el matrimonio igualitario, porque estoy orgullosa de ser Colombiana y uno de mis sueños en este momento, es que mi novia conozca mi país, conozca mi gente y el mayor de ellos es poder proponerle matrimonio y casarnos en mi tierra. Y las dos estamos convencidas, de que la aprobación de este proyecto, es un paso a una sociedad mejor, más igualitaria, debemos concebirnos como lo que somos, personas, individuos, que como tales tenemos los mismos derechos, todos merecemos respeto sin importar nuestro género, religión, raza, orientación sexual, si  les hacemos ver a todos que somos iguales daremos un gran paso hacia una sociedad más justa, tal vez, si nos dejáramos de juzgar unos a otros, conseguiríamos unirnos y luchar por las cosas que realmente son importantes. Yo creo en mi país y estoy totalmente convencida de que estamos en el momento justo para que este proyecto salga adelante. ¡Vamos Colombia!


"Un encuentro con nosotras" (cuento de Rocío Rodríguez Bohórquez. Recibido el 27 de junio de 2011)

Empezaba a sentir un poco de frío, acababa de levantarme. Me dirigí hacia la ventana de la habitación, corrí la cortina, desde allí, pude ver a dos mujeres, dos ancianas que me observaban. En ese momento me sentí intimidada, pero no quise que ellas lo percibieran. Me quedé allí mirándolas fijamente. Una de ellas le murmuraba al oído a la otra y seguían observando sin preocuparles que yo lo notara. Les di la espalda.

Al mirar a mi cama vi a mi compañera aun dormida, me pregunté si sería posible que esas dos mujeres, supieran que dormimos juntas y… muchas cosas más que se supone, las paredes no dejan ver…

Sin cerrar la cortina y con la tranquilidad de saber que me encontraba en Mi espacio, comencé a organizarme para salir de casa, no sabía a qué con precisión, pero algo de afán tenía.

Besé a mi compañera, le dije al oído que saldría, ella se estiró un poco, dio unos giros en la cama y me anunció que pronto se levantaría. Un abrazo, un beso más y luego bajé las escaleras.

Estando en el primer piso recojo unos papeles, los meto en la maleta y abro la puerta principal. Justo en frente, una de ellas, una de las mujeres que me observaban se encontraba estacionada en un automóvil y, me habló con una voz familiar, me pidió el favor de acompañarla a dar una vuelta. Quería mostrarme algo, en fin que no nos demoraríamos. En eso insistió. No permití que notara mi nerviosismo, entonces, decidí aceptar su invitación.

Que sensación más extraña, sabía que me hablaba porque veía cómo movía sus labios, pero no lograba escuchar en su totalidad lo que decía.
Entendí algunas frases, era como si yo intentara sintonizar en la radio alguna emisora, mencionó algo de las llegadas tarde, al parecer ella y su amiga lo veían todo desde su casa.
Empezaba a sentirme mareada, no quería escuchar más, ella seguía hablando…hablando… nombres de flores…juegos de azar…días y fechas…toda una lluvia de palabras.
Estaba cansada ¡Eso ya no era una vuelta! Se había convertido en un viaje, un viaje que yo quería que terminara pronto.
Empecé a fijarme en su apariencia física. Era una mujer de aproximadamente 70 años, muy delgada pero fuerte, su rostro reflejaba el paso de muchos soles, muchos vientos y lunas, sus cabellos eran hermosos hilos de plata trabajados con los años. Cuando empiezo a detallarla, llegamos.
Me bajé rápidamente del auto. Al mirar hacía su casa veo a su compañera: una mujer con una edad tal vez igual a la de ella, también entrada en años, usaba gafas, la esperaba en la puerta.
En casa, mi compañera hacía exactamente lo mismo, me esperaba.
Absorta, yo miraba hacia un lado y el otro, a una y a la otra, me asustaba lo que estaba viendo… o… mejor, descubriendo. Eran ellas, ¡éramos nosotras mismas!… juntas… juntas… juntas con el correr de las horas, los días, los meses, y los años.
Al día siguiente le cuento este sueño a mi compañera. Ella insistió en que lo mejor sería, escribir la historia para tenerla con nosotras, guardarla y así evitar que se perdiera en los recovecos de la memoria.
Ahora lo comprendo mejor, al cabo de unos días, la decisión de nuestra unión es una realidad.

Rocío Rodríguez Bohórquez. diciembre 2009.

PD. Quisimos compartir nuestra historia “privada” por la campaña del Matrimonio Igualitario que tanto esperamos. Este cuento es un sueño, hecho cuento que concretó nuestra unión en una ceremonia muy familiar, muy sentida, muy política y muy ciudadana, lástima que no fue tan legal que como seres humanos merecemos. Esperamos que la Corte por fin nos dé el Sí.
Rocío Rodríguez Bohórquez y Helka Liliana Rincón Trujillo


La historia de Gustavo (recibida el 25 de junio de 2011)

Me llamo Gustavo Salazar, tengo 48 años y soy homosexual.

Desde que tengo uso de razón mi preferencia por las personas del mismo sexo ha estado presente en mí.
Toda mi vida, de niño, adolescente y adulto he luchado en contra de la discriminacion y ofensas que personas mal intencionadas e ignorantes han tratado de hacerme.

Con una formacion católica y educado siempre en colegios y universidades religiosas, terminé mis estudios profesionales como odóntologo, y a estas alturas de mi vida, con una pareja estable desde hace 11 años, mi único anhelo es formar mi propio nucleo familiar con la persona que durante sus ultimos 11 años ha dedicado su vida a quererme, a acompañarme y apoyarme en todos los aspectos de mi vida.

Creo que por el solo hecho de ser humano, de ser un ciudadano del mundo, tengo el derecho a tener mi relacion de pareja legalmente constituida.

Las personas que gobiernan este pais, son corresponsales de cambiar el sentido y la direccion de una nueva civilizacion en Colombia. Son los encomendados de acabar con el absurdo de la discriminacion que solo lleva al retraso a la confusion y al odio.


La historia de Andrés (recibida el 25 de junio de 2011)

Hola, mi nombre es Andrés, soy de la costa pero vivo en la ciudad bonita de Colombia, Bucaramanga, desde hace dos años y medio. Desde muy pequeño, supe que era diferente, y con el tiempo, me di cuenta de que lo que me diferenciaba de los demás era ser homosexual. A pesar de todo, hice todo lo posible para que mi condición no se volviera una limitación, me gané buenos amigos y experiencias aunque no todos mis amigos de la costa saben de mí. Cuando enfrenté la independencia, es decir ir a estudiar a Bucaramanga, supe que podía lograr cosas mucho mejores, conocí personas maravillosas de la comunidad LGBT de Bucaramanga y he ayudado en lo que he podido en la lucha por la igualdad. Desde hace nueve meses estoy en una relación con Camilo, quien ha sido mi alma gemela, mi complemento, mi media naranja, mi adorado tormento y todo lo que he soñado. Ambos soñamos con el día en que terminemos nuestras carreras, nos volemos de casa y podamos tener una familia de verdad. Camilo es un novio maravilloso y yo sé que como padre le puede ir excepcionalmente bien, por eso desde pequeñas acciones, como son tomarnos de la mano en la calle, actuar cariñosamente en público o besarnos cuando nos despedimos, así sea en la parada del bus, tratamos de mostrarle a la sociedad de que nosotros existimos y que merecemos todo por lo que luchamos, además de eso, quiero darles ánimos y coraje a las parejas LGBT que en la manera que les sea posible, también se hagan visibles, que sean valientes y proyecten todo el amor que sienten el uno al otro hacia la sociedad que nos mira detenidamente, para que ella se dé cuenta de que a pesar de ser diferentes, somos iguales también.


La historia de Mauricio (recibida el 17 de junio de 2011)

Soy Mauricio Jiménez de la ciudad de Pasto, vivo en Cali pero trabajo en el departamento del Cauca. Tengo 26 años y vivo,  con mi pareja homosexual de 20 años, hace dos. Soy Sacerdote en una iglesia católica independiente de la jurisdiccion de Roma. Soy Teólogo de profesión y estudio antropología. Dinamizo un proceso de comunidad de base conformado por persona excluídas debido a su orientación sexual y tambien por personas de mente y corazón abierto, como lo fue Jesús de Nazareth. Me uno a esta campaña y a todas las que favorezcan la vida y vida digna de la minorías invisivilizadas. Ánimo compañer@s


La historia de Pablo (recibida el 15 de julio de 2011) 

Soy pablo y vivo hace 10 años fuera de mi país, ya que las leyes de mi patria nunca favorecieron mi relación de pareja con un ser de mi mismo sexo y extranjero. Es increíble que tres países reconozcan legalmente la unión con mi pareja. Yo fui refugiado reconocido por Ecuador, vivía con mi pareja y gracias a la nueva constitución política del país hermano (articulo 11 numeral 2 que prohíbe la discriminación por orientación sexual) fuimos reconocidos como pareja de hecho y así conseguimos quedarnos  y permanecer juntos allí. Mi marido tiene doble nacionalidad (España - Argentina) lo que permitió podernos casar civilmente en España. Actualmente tenemos la opción si queremos de podernos casar también en Argentina. 

Resulta increíble creer que estados extranjeros como Ecuador, España, y actualmente Argentina reconozcan nuestro matrimonio, mientras en  mi propio país  no exista respeto e igualdad a todos los ciudadanos.

Mientras se sigan negando derechos a unos ciudadanos con leyes discriminatorias poniéndoles como ciudadanos de segunda categoría, seguirán exiliándose much@s gays de Colombia.

AL APROBAR EL MATRIMONIO IGUALITARIO NO SE LE ESTA QUITANDO DERECHOS A NADIE Y QUE POR EL CONTRARIO, ALCANZAREMOS UNA VERDADERA DEMOCRACIA DONDE QUEPAMOS TOD@S Y TENGAMOS LOS MISMO DERECHOS.


La historia de Jessica y Germán (recibida el 15 de junio de 2011)

Hola Somos una pareja heterosexual Jessica y Germán.

Apoyamos firmemente que las personas del mismo sexo tengas los mismos derechos que las parejas heterosexuales. Somos realizadores de cine y tv y estamos trabajando en esté momento en un documental donde una pareja de chicas quiere casarse en Colombia y luchan paso a paso por sus derechos de igualdad.Acompañamos y esperamos que toda esté lucha termine con un final feliz para toda la comunidad LGBT.

Jessica y Germán.


La historia de Alejandro (recibida el 13 de julio de 2011)

Hola, mi nombre es Alejandro, tengo 17 años. 

Desde siempre he sabido que soy gay, pues lo descubrí como cualquiera de mis compañeros descubrió que era heterosexual. Un día, simplemente, abrí los ojos y ahí estaba él, mi primera traga, un chico alto, muy blanco y con cabello crespo. Todavía recuerdo muy bien los sentimientos de felicidad y de culpa que sentí durante los meses en que este hombre ocupó ese lugar tan especial en mi mente y en mi pequeño corazón. Al crecer seguí descubriendo cosas de mí mismo y de los otros. Descubrí que mientras otros podían hablar libremente de sus tragas, de las chicas que les gustaban -mi curso era sólo de hombres-, yo tenía que callarme las mías, puesto que serían motivo de burla o de algún comentario hiriente. "Cállese, marica" era lo que durante años y años temí que me dijeran. Descubrí también que mientras otros abrazaban a sus novias, las besaban y les cogían la mano en público, a mí me tocaba mantener relaciones secretas, distantes y con muy poco afecto demostrado en público: lo mío era un asunto privado, sólo él y yo, nada de reconocimiento, nada de aceptación, y esa era la vida que me había tocado vivir, punto. Pero, todo niño, joven y adulto tiene derecho a soñar, y a través de los años descubrí, de igual manera, que ese, por encima de todos lo demás, es el que más duele que me nieguen. Como todos los demás niños de mi clase y de mi edad yo tenía el derecho de no haberme sentido excluido, de poder hablar con mis compañeros, de llegar a casa llorando y poder hablar con mis papás de lo que realmente me molestaba en vez de utilizar tantas evasivas. 

Al crecer me gustó ese discurso de la familia: padres, hijos, una casa y mucho amor, pero de igual manera descubrí que eso no era para mí; que por ser mi pareja alguien llamado Andrés, o Camilo, o Sebastián, yo no podría jamás adoptar un hijo ni casarme. Sin embargo, un día navegando por internet me encontré con una página de historias de parejas homosexuales que vivían felices en matrimonio y con hijos. Vi que en otros países era posible; que todo eso que yo soñaba -y que sigo soñando- ES posible. Creo que ese fue el impulso que necesitaba para levantarme y para seguir con fuerza mis sueños. Hoy me considero una persona orgullosa de todo lo que soy: un buen estudiante, un buen amigo, una persona ambiciosa y capaz, un hombre al que le gustan los hombres, un buen actor, y un buen bailarín. Y el día de mañana quiero agregar a esa lista "un padre orgulloso y una persona felizmente casada". Por eso considero que el matrimonio en Colombia debe ser igualitario: para que no haya más niños y jóvenes que como yo nos sentimos marginados, excluidos y reprimidos, y para poder ser, realmente, ciudadanos plenos. Y más importante, para SENTIRNOS, realmente, ciudadanos respetados y queridos.

(Nota aparte: es gracioso cómo el ICBF y los conservadores dicen proteger los derechos de los niños, pero les niegan la oportunidad de sentirse aceptados si son gay. ¿Es que acaso mis derecho como niño y adolescente no valen? ¿Acaso no tengo derecho yo también a soñar en que algún día tendré hijos preciosos y un buen esposo? ¿Acaso es que yo, como adolescente que soy y niño que fui no valgo lo mismo porque me gustan los hombres?) 

Atte, Alejandro Aristizábal.


La historia de Andrés (recibida el 9 de junio de 2011)

Hola, soy Andrés y actualmente vivo con mi pareja. Él es extranjero y, debido a la falta de derechos, pronto tendra que regresar a su país ya que no puede quedarse en este debido a la falta de una visa o un "permiso" para poderse quedar. Si pudieramos casarnos con los mismos derechos de los heterosexuales muy seguro las cosas podrian ser distintas y no tendria que irse. Tenemos planes, suenos y anhelos como todas las parejas de tener un hogar, una familia, ya que nuestra relacón es lo suficientemnete estable para todos estos planes. Espero que las cosas se mejoren y que podamos lograr tener los mismos derechos.
Arriba Colombia por un Matrimonio Igualitario.
Gracias.

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